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TIEMPO DE ADVIENTO

En la escuela Waldorf, el Adviento es un tiempo de preparación, reflexión e introspección para la Navidad, el que se vive a través de actividades simbólicas. Buscamos la introspección, con un fuerte énfasis en elementos de la naturaleza para simbolizar el camino hacia la luz interior. 

En el entorno Waldorf se busca que los niños vivan las festividades sin explicaciones extensas, para que desarrollen su entendimiento de manera natural. La elaboración de la espiral, la decoración con elementos naturales y la participación en los rituales decembrinos permite a los niños formarse sus propias imágenes internas sobre las celebraciones. Esta experiencia enriquece su espiritualidad de manera auténtica, despertando su curiosidad y su capacidad de reflexión sin la intervención de interpretaciones adultas. Con el avance de grados y de etapa evolutiva, los niños van reflexionando y expresan sus ideas y emociones de forma espontánea y profunda, fortaleciendo su conexión con los valores y significados de las celebraciones.

El término Adviento proviene del latín adventus -que significa «venida»- y evoca la preparación para la llegada de algo significativo. En el calendario cristiano, este tiempo señala las semanas previas a la Navidad, un periodo de introspección que conecta a las personas con sus raíces espirituales y las prepara para la celebración del nacimiento de Jesús. Las escuelas Waldorf celebran el Adviento de forma especial, promoviendo en los niños y en la comunidad un tiempo de recogimiento, reflexión y conexión espiritual.

La festividad de la Navidad coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio norte, cuando el día es más corto y la noche más larga. A partir de este momento, la luz comienza a aumentar cada día, simbolizando el renacer de la vida y la renovación espiritual. Este ciclo natural se asocia con el renacimiento interior: es el tiempo en que el alma humana, que se ha retirado hacia su interior durante los meses de oscuridad, se prepara para irradiar paz, amor y calidez al mundo.

Si aprovechamos el tiempo de Adviento para preparar la decoración y regalos de Navidad con los niños (tarjetas, estrellas, faroles…), si dejamos que el Adviento sea un camino y no un fin en sí mismo, si le dejamos en la austeridad propia de un camino hacia lo anhelado, sin adornarlo demasiado, si dejamos que sea la Navidad la que brille, entonces vivenciaremos la culminación de la espera con gozo y alegría. Luego, ello ha de mantenerse a lo largo de las 12 noches espirituales reflexionando como adultos, por ejemplo, sobre las 12 cualidades anímicas y su metamorfosis, y con los niños cantando villancicos mientras los Reyes día a día hacen su camino hacia Belén. 

Espiral de Adviento. Aunque esta festividad puede asociarse con lo religioso, su propósito en la pedagogía Waldorf es promover el autoconocimiento y la introspección. La espiral, formada con elementos naturales como ramas de pino, flores y maderas, representa un recorrido interior hacia la luz interior de cada persona.

La Espiral de Adviento se realiza en un ambiente de serenidad y contemplación, acompañada por música propia de la temporada. Cada participante lleva una manzana con una vela, que enciende al centro de la espiral, simbolizando su luz interna. Al volver, coloca su vela encendida en el camino, iluminando a quienes seguirán. Este acto representa cómo la luz individual contribuye a la luz de la comunidad, generando un ambiente de paz y unidad.

Corona de Adviento. Se trata de otro símbolo importante de esta época del año en las escuelas Waldorf. Esta corona, hecha de ramas de abeto o pino, sostiene cuatro velas, una por cada semana del Adviento. Cada domingo, se enciende una vela y se comparten versos y cuentos con los niños, acompañados de cantos y actividades que preparan el camino hacia la Navidad. Se puede leer un cuento del ángel del Adviento acompañando el encendido de la vela que corresponde y las anteriores (azul, rojo, blanco y violeta) cada domingo, las que representan las cualidades de la paz, el amor puro, la luz y la alegría.

En las primeras semanas, se colocan en El Nacimiento, elementos del reino mineral; después, del reino vegetal y, finalmente, del reino animal, hasta que en la última semana se añaden figuras humanas. Este proceso simboliza el camino hacia Belén y refleja el trayecto espiritual que cada persona recorre hacia su propia luz interior.

Calendario de Adviento. Este elemento ayuda a los niños -especialmente a los más chicos (Jardín, 1º y 2º)- a vencer la ansiedad sobre la Navidad y sus ya habituales vacaciones y regalos. Se basa en llevar el avance concreto de los días que transcurren por medio de elementos sencillos pero con mucho significado. Para los niños de Jardín, puede ser una espiral pintada en un lienzo, con las días del 1 al 25, sobre los que camina un duendecillo, o un ángel, y en el que hay semillas o dulces que pueden se retirados y comidos día a día. Para los de 7 u 8 años, puede ser un listón con cascabeles, estrellas de papel o un dibujo con ventanas que se abren para contar una historia diaria…


 



2025-11-18 | 06:33:56pm

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