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Las estaciones y las celebraciones del ciclo anual en la pedagogía

Leticia Gutiérrez

Las estaciones del año y sus celebraciones son, en la Pedagogía Waldorf, un eje rector en el desarrollo del niño y un aspecto fundamental del trabajo curricular. El ciclo del año está íntimamente relacionado con la respiración de La Tierra, el movimiento de rotación -día y noche-, el de traslación -equinoccios y solsticios-, que a lo largo del año marcan los distintos momentos de nuestro planeta: inhalar y exhalar.

La educación del niño en la Escuela Waldorf se basa en el mismo principio, el de 

“la respiración”, siendo que el respirar es uno de los más grandes desafíos del ser humano. Así, en la Pedagogía Antroposófica buscamos que el niño aprenda a “respirar” desde la comprensión profunda de lo que este proceso implica.

En el devenir anual de la Tierra se expresa un acto sublime, el que se refiere a la culminación de un proceso de siembra y cuidado que se manifiesta con el grano de oro, el maíz. Esta imagen marca el punto de partida hacia el Otoño.

El Otoño inicia con la primera gran inhalación de la Tierra ya que ésta, después de la abundancia y la vastedad del verano, declina y va gradualmente expresando su decaimiento y casi muerte. Es entonces cuando el planeta recibe del cosmos lluvias de estrellas, con el hierro que vitaliza, para así reiniciar de nueva cuenta el recorrido anual alrededor del Sol.

En esta época del año cuando los campos se inundan de flor de pericón y los elotes se asoman de entre las hojas del maíz, se siente el aire frío en la lejanía y se escucha el canto de Micael, el Arcángel que lucha con valentía por la verdad, venciendo al dragón con su espada fiel. Esta es una imagen a seguir en nuestro andar como seres humanos y que en el trabajo diario en la Escuela Waldorf se reafirma, se fortalece.

A lo largo de la historia de la humanidad, las celebraciones han sido un encuentro esencial en la vida social. Un alto en el paso del año, en la vida cotidiana que invita a la reflexión, al culto, al regocijo y, sobre todo, a unir el mundo material con el mundo espiritual. Así, la fiesta de Micael se celebra puntualmente el 29 de septiembre, pero en la Pedagogía Waldorf cada celebración se vive a través de épocas, promoviendo que la imagen esencial de la festividad se interiorice en los niños y en los maestros y viva entre nosotros con versos, canciones, historias y representaciones para que germinen y se manifiesten. 

En el otoño tardío, los días se acortan, la luz se atenúa, el viento sopla, el bosque comienza a entrar en el silencio. Llegará entonces la festividad de la Noche de Faroles, cuando buscamos traer al sentir nuestra luz -de vida- individual, que sumada a las de los otros, permiten iluminar la noche y reflejarnos en las estrellas refulgentes que se encuentran en la bóveda celeste.

Poco a poco, con el paso de las semanas, se anuncia el Invierno. La luna se posa cada noche por 14 horas, al cuidado del cuerpo de vida de la Tierra, acompañada durante largas y frías noches. Los días son cortos, el cielo se viste de azul profundo, y el suelo salino promueve el despertar de la conciencia. El alma busca recogimiento para resguardar la imagen de luz al centro del corazón como símbolo máximo de la celebración de la Navidad.

Presagios anticipados que envuelven el saber y la intuición se expresa, se manifiesta.

Manos heladas y pies también, pastorelas, villancicos, piñatas, alegría alrededor anunciando la llegada de La Luz. Bajo el suelo, las raíces trabajan y la savia de vida llena sus yemas; los seres elementales -fuerzas de la naturaleza- están atentos al trabajo alrededor del reino mineral. Ante nuestros ojos, hay quietud, silencio.

La  Tierra prosigue en su camino alrededor del Sol y es testigo en la Primavera del despertar de las semillas, de los primeros brotes que aparecen en sobriedad y calma imperante. Vemos emerger a las plantas y, más tarde, la llegada de las flores.  Ahora es el Sol quien cuida y calienta al suelo calizo, permaneciendo más horas diarias hasta tocar el aura, el corazón, el centro de los seres humanos y expresar entonces el despertar de la naturaleza.

La danza del Sol y de la Luna determina la fecha en que año con año celebramos el equinoccio y, con ello, el evento de la Pascua, que nos habla de la renovación de fuerzas del ser humano y de la Tierra. Aparece la liebre como símbolo de fertilidad y de sacrificio, el huevo como símbolo de la vida. Se trata de celebrar la vida, la nueva vida en agradecimiento de lo que nos ha sido dado por la naturaleza.

Los niños pintan con alegría los huevos que más tarde “recogerá” la liebre de pascua para esconderlos el día de la festividad y que los niños puedan encontrarlos y colocarlos en sus canastas. Este es un acto de profundo significado: buscar, encontrar el camino y sus recompensas.

En la cercanía del Verano, el aire se torna cálido, con un toque de ensoñación desde la completa exhalación de la Tierra. En el solsticio de verano, el 21 de junio, presenciamos el día más largo del año -con mayor horas de insolación- y, también, la culminación del trabajo de la naturaleza, que se expresa con sus mejores galas: colores, sabores, aromas… El esplendor de nuestro planeta: 

“Todo se conjuga y entreteje,

lo uno con lo otro obra y vive.

Potencias celestiales ascienden y descienden,

pasándose las áureas cubetas.

Con alas de fragancia bendita,

desde el cielo atraviesan la Tierra

y van saturando el universo

de resonancia y armonía”  

Goethe

El fuego, elemento representativo de la fuerza, del calor, es mostrado en el solsticio, momento anual en que la luz prevalece con mayor intensidad, iluminando nuestros corazones y nuestras mentes humanos.

Agradecer y venerar al Sol del verano, festejando alrededor del fuego, nos lleva a un entorno social que se sella mediante el canto, donde las voces se entrecruzan pasando fronteras y generando el encuentro verdadero con el otro. Celebrar saltando la fogata, reconociendo el desafío, depurando a través de la alquimia del alma y sintiendo la ligereza, nos hace trascender, compartiendo frutos rojos silvestres en la frescura de la naturaleza, disfrutando un buen pan y una buena compañía.



2025-11-04 | 05:45:36pm

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